Con un horno de ladrillo puedes llevar a cabo una variedad ilimitada de estilos de cocina (no solo para pizzas), y estos hornos han existido por una considerable cantidad de tiempo. Los Romanos ciertamente los usaban así como la gente medieval, y en aquellas antiguas épocas el horno usualmente lo poseía una sola persona (por ejemplo, el Señor de la Mansión, o el Panadero del Pueblo).
Los aldeanos llevarían sus panes y tartas para que se los cocinaran por una pequeña tarifa. No fue sino hasta mucho después que la familia individual poseería su propio horno, excepto que este aparecería en Italia, donde el horno de Pizza tradicional fue muy popular.
Estos días tu puedes ya sea construir tu propio horno al aire libre, o comprar una versión lista o un kit de hágalo usted mismo. Esto depende de que tan aventurero o hábil seas tu.
Si tienes la suerte de tener un horno de ladrillo al aire libre, como en casi todos los tipos de cocina, tu deberías pre-calentar tu horno completamente, y luego prepararlo para el tipo de cocina que quieres hacer moviendo el fuego y carbón, y permitiendo que la temperatura del horno alcance el rango requerido.
Exactamente que tanto debas calentar tu horno dependerá de que tanta comida necesitarás cocinar, y adicionalmente que tanto quieres que tu horno mantenga su calor.
¡Vale la pena recordar que solo puedes sacar del horno la cantidad de calor que tu le metas! Si vas a cocinar mucha comida para una fiesta grande, u hornear mucho pan o inclusive hacer un asado grande, tu necesitarás que tu horno se mantenga caliente por más tiempo.
Alternativamente, si tu estás cocinando comida para la familia para una comida de mitad de semana, puedes calentar tu horno durante un tiempo más corto. Típicamente, esto usualmente es solo hasta que el domo del horno se ponga blanco.
Los principales estilos de cocina para los hornos de ladrillo/pizza son:
Usando cocina de Fuego-en-el-Horno
Cocinar al estilo Fuego-en-el-horno (650°F o más) se hace para hornear pizza y otros panes sin levadura similares a la pizza, los cuales se cocinan en un par de minutos.
El objetivo de este tipo de cocina es llenar completamente con calor el piso y el domo, poner una amplia cama de carbón y mantener un fuego grande donde la llama alcance la parte superior del domo.
Hay dos formas de saber que un horno está listo para cocinar pizza: Primero, cuando el domo del horno en si mismo se ha puesto transparente, y no hay hollín negro visible. En este punto, tu deberías mover el fuego a un lado, mientras continúas manteniendo un fuego grande con la llama alcanzando la mitad del horno.
Las pizzas se hornean justo en el piso del horno junto al fuego. Deja el horno completamente abierto, y añade madera cada 15-20 minutos para mantener un fuego grande.
Rostizar
Rostizar (600°F-450°F) es usado para platos donde quieres soasar las carnes, o dorar vegetales y cazuelas ya sea antes de cubrirlos con una tapa, o con líquidos. También se usa para platos que se cocinarán completamente antes de que su exterior o se queme o se dore demasiado.
La temperatura de rostizado está entre 600°F – 450°F. Para poder rostizar, primero calienta tu horno hasta la temperatura de pizza, y luego permite que se reduzca la temperatura y el fuego, pero sin apagarse. Empuja el carbón a un lado del horno. La combinación de un horno totalmente caliente, además de un fuego bajo, te permite soasar y dorar los platos, y permite que el horno lentamente baje en temperatura para permitir mayores tiempos de cocción.
No debería haber hollín negro visible en el domo, solo una cama mediana de carbones y una pequeña llama de 2''-4'' pulgadas de altura. La puerta puede dejarse abierta para tiempos de rostizado menores (menos de una hora), o posicionada dentro de la apertura de arco para ayudar a regular el calor durante varias horas de rostizado.
Añade pequeñas piezas de madera cuando sea necesario para mantener la temperatura. Tu también puedes mover tus sartenes dentro del horno, recordando que el horno estará más caliente en el lado que tiene el fuego y/o carbón.
Hornear
Hornear (500°F y menos) se usa para hornear pan, postres, carnes pequeñas para rostizar, frijoles y pastas, a temperaturas convencionales de horno.
Después de encender tu horno completamente, cuidadosamente rastrilla los carbones calientes y cepilla el horno. Si lo deseas, puedes limpiar la plataforma con un trapo húmedo (no mojado).
Tu horno ahora puede cocinar poco a poco y consistentemente con el calor retenido en el domo y piso del horno a medida que la temperatura va bajando.
Usando este estilo de cocina puedes hornear ya sea un lote grande de pan o múltiples lotes de diferentes tipos de pan en cantidades más pequeñas. Asegúrate de cerrar la puerta fuertemente contra la apertura del horno para mantener el calor y vapor.
Cocina a la parrilla
Tu horno de ladrillo también sirve como una excelente parrilla. Poniendo una capa de carbones calientes cubriendo el piso de cocinado al frente de tu horno, y deslizando una parrilla de hierro fundido, puedes disfrutar de una forma de cocinar a la parrilla que deja marcas de soasado en las carnes, y sella la humedad para comida que es crocante y húmeda.
Con calor de la parrilla en si misma en términos de los carbones, y adicionalmente el calor que irradia del domo del horno en la parte superior, el horno de ladrillo también funciona muy bien para hacer barbacoas.
Sea como sea que tu decidas cocinar con tu horno, es seguro que causará interés y envidia por parte de tus invitados con su versatilidad. También te permitirá, como el anfitrión, compartir su compañía mientras te sientas y disfrutas de una bien merecida copa de vino frío, o vino calentado con especias en clima frío antes de servir una comida caliente y deliciosa.
Sea cual sea el clima, con seguridad disfrutarás el usar tu horno de ladrillo al aire libre para pizzas.


No hay comentarios:
Publicar un comentario